01Estructura, cerramientos e instalaciones de la vivienda
La construcción de una vivienda reúne la estructura, los cerramientos y las instalaciones que permiten utilizar sus espacios. Cada parte debe corresponder al proyecto y relacionarse con las demás: un hueco de fachada conecta carpintería, revestimientos y distribución interior. El alcance necesita identificar qué trabajos se ejecutarán y qué terminación tendrá cada zona. Esa definición permite distinguir el edificio completo de actuaciones exteriores que se valoren aparte. Los planos y mediciones aportan la referencia para concretar materiales y cantidades, manteniendo visibles las decisiones pendientes antes de comparar propuestas de ejecución.
02Materiales y terminaciones del proyecto
Los materiales de construcción y los acabados influyen en la definición del encargo, pero no se eligen como piezas aisladas. Su relación con las superficies, encuentros y usos debe quedar recogida en el proyecto. Un presupuesto puede utilizar referencias distintas para carpinterías, pavimentos o revestimientos. Reconocerlas permite entender el resultado contemplado. También conviene distinguir lo ya elegido de lo que sigue pendiente. Esa claridad facilita estudiar la ejecución de la vivienda sin atribuir a una descripción general unas calidades o prestaciones que todavía no se han definido.
03Parcela, accesos y trabajos exteriores
La vivienda se construye en un lugar concreto, con accesos y condiciones que forman parte de la organización de la obra. Los trabajos exteriores pueden incluir actuaciones diferentes del edificio principal y necesitan su propio alcance. La consulta debe identificar qué información existe sobre la parcela y qué espacios se quieren incorporar al proyecto. No basta con trasladar el precio de una vivienda vista en otro emplazamiento. La valoración tiene que relacionar el edificio propuesto con el terreno, los accesos y las actuaciones que realmente se contemplan.